Aprende más sobre el estrés, canalízalo y sé más productivo

diciembre 10, 2024
Redacción: Maru Rodríguez

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“El estrés laboral se produce cuando las demandas del ambiente del trabajo supera el control de los colaboradores para responder y cumplir de manera eficiente sus actividades”, así lo definió Robert Karasek, uno de los pioneros en investigaciones sobre el estrés en el trabajo y sus efectos sobre la salud. En el caso de Latinoamérica, las estadísticas reflejan que 53% de los empleados sienten preocupación excesiva en su trabajo, según datos de Gallup.

Esta tensión que genera múltiples síntomas que afectan la salud está produciendo un costo económico grande para las empresas del 3% del PIB, tal y como la indica la Organización Internacional del Trabajo.

Partiendo de estos datos, hay que destacar la existencia de dos tipos de estrés que identificó Hans Hugo Bruno Selye, médico e investigador canadiense, y que llamó eutrés (positivo) y distrés (perjudicial).

Se habla de eutrés cuando se genera una respuesta natural ante situaciones demandantes. Esto nos motiva y ayuda a enfrentar los desafíos. Por ejemplo, la reacción que se produce cuando tenemos que enfrentar un examen o huir si se acerca un animal peligroso.

Por otro lado, el distrés surge cuando las demandas superan la capacidad para afrontar las situaciones trayendo como consecuencias problemas de salud física y mental. Por ejemplo, bajan las defensas, hay agotamiento, insomnio y dolencias constantes.

Factores de riesgo
En esta nota, queremos compartirte algunos aspectos que aumentarían las probabilidades de que sientas estrés para que seas capaz de identificarlos y puedas actuar rápidamente para evitar que lleguen a impactarte de forma negativa.

Algunos de ellos son:
* Exposición a críticas en espacios laborales.
* Condiciones físicas inadecuadas, reto del home office o jornadas mixtas.
* Falta de control y autonomía.
* Falta de apoyo social.
* Inseguridad o incertidumbre sobre el futuro laboral.
* Trabajos repetitivos y falta de oportunidades de desarrollo.
* Cargas excesivas de trabajo.
* Exigencias contradictorias y falta de claridad de las funciones.

Todas estas situaciones, pueden generarte distintos tipos de estrés: bajo, moderado y alto, según se extrae del Test de Estrés Percibido de Cohén. En el denominado bajo, percibes pocas situaciones como estresantes. Esto sugiere que tienes una buena capacidad para manejar las demandas diarias y sientes que tienes control sobre tu entorno. En el moderado, sientes una angustia manejable pero generalmente encuentras estrategias efectivas para afrontarlo. Mientras que, en el alto, percibes muchas situaciones como estresantes que pueden hacer que te sientas abrumado y que necesites desarrollar mejores estrategias para manejar la situación o requieras de buscar apoyo adicional.

En ese sentido, te compartimos dos imágenes que te permitirán identificar cuándo una tarea es fácil o difícil y cuándo te presiona o no.

Como reflexión final, recordemos que el estrés laboral es una respuesta natural a las exigencias y desafíos de las posiciones que desempeñamos pero que, de acuerdo con el nivel que experimentamos, puede llegar a afectar nuestra salud física y mental.

Por eso, para afrontarlo, es importante adoptar hábitos saludables, organizar las tareas de acuerdo con su prioridad, establecer límites claros, realizar ejercicios, practicar técnicas de relajación y aprender a meditar. También es vital saber cuándo es necesario buscar apoyo, ya sea hablando con un amigo de confianza o consultando a un profesional. Gestionar el estrés no es una señal de debilidad, sino que, por el contrario, es un paso clave para mantener nuestro bienestar y productividad.