Parafraseando al psicólogo empresarial estadounidense Edgar Schein, podríamos decir que la cultura empresarial se refiere al conjunto de creencias compartidas por los miembros de una organización sobre la mejor manera de hacer las cosas, las cuales moldean la visión que la empresa tiene de sí misma y de su entorno.
El concepto incluye todo lo que tiene que ver con los valores que sirven de guías para los equipos, las normas dentro del lugar de trabajo, las creencias que se comparten y los comportamientos de los colaboradores que hacen vida dentro de la organización.
En este sentido, las empresas que cuentan con culturas saludables se caracterizan por estar abiertos a nuevas ideas, fomentar el compromiso de sus empleados y generar relaciones basadas en el respeto y la confianza. Todo esto influye de manera positiva en la productividad, retención del talento y creación de ambientes agradables.
Importancia del liderazgo
“Si el trabajo es excelente, el 70% se debe a que tienes un excelente gerente, y lo contrario también es cierto. Si hay un ambiente laboral tóxico, quizás quieras señalar al gerente”, así lo indicó Michael McCarthy, instructor de The Art of Workplace Engagement: Creating a Positive Environment to Engage Employees en la División de Educación Continua, Desarrollo Profesional y Ejecutivo de Harvard, en una nota publicada en Harvard Business Review.
A su juicio, el líder que ocupa esa posición dentro de la empresa debe ser quien vele por el cumplimiento de todos esos preceptos que definen la cultura organizacional sana, evitando que el sitio de trabajo se convierta en un lugar tóxico.
Por ello, resulta clave realizar periódicamente encuestas de clima laboral que permitan evaluar distintas variables y medir el grado de satisfacción de los colaboradores en el espacio de trabajo. Estos diagnósticos son un punto de partida para fortalecer las prácticas internas y consolidar una cultura saludable.
A continuación, compartimos algunas razones que explican la relevancia de contar con una cultura organizacional sólida.
- Influye en la imagen interna y externa de la marca.
- Fomenta la productividad, el compromiso y la excelencia.
- Describe la identidad de la empresa, su sello diferenciador.
- Determinar el comportamiento de los colaboradores.
- Fomenta el compromiso de los empleados.
- Representa una mayor ventaja competitiva.
- Brinda mayor flexibilidad y adaptabilidad.
En resumen, una cultura organizacional sólida es un activo estratégico que impacta directamente, tal y como lo hemos señado en este artículo, en la productividad, la retención del talento y la reputación de la empresa. Por eso, las organizaciones que están conscientes de esto, no solo logran equipos más comprometidos y eficientes, sino que también fortalecen su capacidad de competir y evolucionar.
