Uno de los momentos más importantes para un joven profesional es conseguir su primer empleo. Es una etapa de cambios y adaptación, pero también de incertidumbre y retos. Es un salto enorme que marca el inicio de su carrera.
Existen una suma de factores hacen que esto sea una tarea compleja. La realidad es que se desconoce lo que el mercado laboral necesita. Hay una desconexión entre los currículos académicos actuales y las destrezas que requiere alguien para desempeñar un trabajo. Esto es algo complejo que requiere de estrategia y preparación.
Esa “pared” que existe entre lo que los empleadores requieren y lo que ofrecen las personas que se están integrando a la fuerza laboral se denomina “la brecha de habilidades”.
El Foro Económico Mundial en su informe global “El Futuro del Empleo” nos habla de las competencias más relevantes que necesitarán las empresas en los próximos 5 años.
Hay una tendencia Global hacia competencias relacionadas con “Digital and Technological Literacy” que podemos traducir como alfabetización digital y tecnológica. Se refiere al conjunto de destrezas para entender, analizar, aprovechar al máximo y de forma responsable las herramientas tecnológicas. No se limita a dominar el uso de computadora, también es entender cómo adaptarse a nuevos dispositivos, utilización de softwares para optimizar el trabajo, saber cómo extraer información de sitios confiables, entender el impacto de tu huella digital y entre otros.
A pesar de todo el avance tecnológico y su relevancia en la vida cotidiana habilidades cognitivas como el pensamiento analítico siguen manteniendo su relevancia. Es importante de tomar información compleja, deconstruirla en trozos más pequeños y manejables que permiten una compresión profunda. De forma complementaria el pensamiento sistémico también es muy valorado, y es la competencia de entender cómo funcionan todas las cosas, como se interconectan y se afectan entre sí. Cualidades de este tipo permiten a los profesionales comprender a un nivel más profundo, tomar decisiones más efectivas y encontrar soluciones que no están a simple vista.
La capacidad de construir buenas relaciones e influir sobre los demás es imprescindible para la convivencia y la obtención de objetivos grandes y ambiciosos que requieren la colaboración de muchas personas. Además del poder relacionarse con los demás, las habilidades para automotivarse, estar consciente del propio comportamiento, adaptarte a los cambios y ser resiliente ante la adversidad son aspectos invaluables y buen indicativo de profesionales autogestionados, responsables y que entienden las consecuencias de sus acciones.
Las observaciones del estudio nos invitan a ser estratégicos en nuestro crecimiento personal y profesional. Si bien las habilidades técnicas son importantes para ejecutar tareas, las competencias diferenciadoras que comentamos pueden hacer que dar el paso de conseguir ese primer empleo sea lago más sencillo.
