La tecnología per se no es progreso; el progreso está en cómo la usamos

diciembre 3, 2024
Redacción: Sr Francisco Machado, director general de Humanet

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En las reflexiones anteriores hemos venido hablando de las empresas autogestionadas y de los cambios en relación con la forma de procesar, tradicionalmente, la gestión del talento humano. Esta vez, considero que es importante incorporar en estos análisis de opinión cómo la tecnología apoya e impulsa la gestión del talento humano y cómo impacta la relación con los clientes sobre todo en los momentos actuales con la aparición de la inteligencia artificial.

Cuando hablamos de tecnología electrónica, cabe recordar el libro El antídoto de Carlos Rebate, en cuyo prólogo Andy Salman habla sobre todo lo que necesitas saber sobre influencia digital, en ese texto él plantea que la tecnología “es una invitación al ser humano a abrir su mente y el corazón a su infinita capacidad de crear y construir una sociedad mejor”.

Rebate explica por qué la mayoría de la gente será innecesaria en el siglo XXI, sin embargo, abre una puerta de esperanza al plantear que todas las actividades serán automatizadas y que la mayoría de los empleos serán tomados por robots. Luego de la lectura, uno percibe que todo es relativo y que el futuro no depende de esos informes sino de cada uno de nosotros porque, los humanos, todavía somos superiores a las máquinas en muchos aspectos.

No solo usamos la inteligencia para tomar decisiones, resolver problemas y realizar tareas; también actuamos guiados por el instinto, el sentido común y, quizá lo más importante, nuestro sentido de la vida. Además, contamos con cualidades como la creatividad, la imaginación y la inspiración, que nos permiten formar vínculos emocionales con personas, animales y objetos. Somos capaces de amar, sentir, pensar, añorar, agradecer e incluso experimentar ira.

Los avances en la tecnología traerán muchas cosas positivas pero el trabajo es de una minoría. La mayoría vivimos en una sociedad del facilismo en la que a la satisfacción se accede con un clic.

La recomendación del autor es abrazar la inquietud, entender que contar con el corazón -que es nuestro otro cerebro- es una ventaja competitiva poderosa que tenemos frente a las máquinas. La finalidad o al menos lo que se espera, es la mejora de lo humano. Una mejora que no puede esperar a mañana sino que debe comenzar hoy. El autor confía en que su libro ayudará a despertar a muchas personas. El antídoto ya empieza hacer efecto, si cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian.

Por otro lado, en relación con la proyección de cómo será todo en el siglo XXI, en donde los robots usurparán nuestros puestos de trabajo, cabe destacar la cita de John Naisbitt extraída de Humanoffon de Andy Stalman en la que afirma lo siguiente: ‘’Nos estamos ahogando en información, pero estamos hambrientos de conocimientos’’. En el libro no se vislumbra una realidad específica, sino millones de ellas, todas compartidas a través de las diferentes personas que habitamos la Tierra.

Como conclusión, podemos decir que la tecnología ha traído progreso pero es importante que éste sea humanizado. Lo que parecía imposible de unir se unió, la vida es un movimiento pendular entre opuestos y complementarios. Como tales, online y offline se necesitan mutuamente. Humanizar al hombre es lo primero y, en esta era digital, toca revisar el valor de ser humano, no sólo como recurso de la empresa, de las marcas y del mercado sino por la trascendencia del ser en sí mismo.

La tecnología per se no es el progreso, sino lo que el hombre haga con ella. Para impedir que olvidemos quiénes somos, de dónde venimos y quiénes queremos llegar a ser, necesitamos despertar, huir de la anestesia emocional y volver a humanizar todo. No hay que tratar de ser importante, sino hacer cosas que importen.